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No night is too long

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Qué decir? Hay de todo un poco, como una larga noche de insonmio, encuentras todos tus demonios para exorcizarlos....sin embargo, ninguna noche es demasiado larga.

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Viernes, 21 de octubre de 2005

Lo que empezó como una aventura.... se convirtió en algo aburrido

Bueno... uno escribe un blog no para que sea el diario intimo de una colegiala, sino para que lo lean, le digan cosas y le echen en cara lo estupido o lo lucido que se parece....

Por: Eduardo Montenegro | HOY | Comentarios (1) | Referencias (0)

Jueves, 18 de agosto de 2005

CUARTO: EXHIBIT CORPUS

Con la llegada de esa excursión de Colegio, me surgieron nuevas intenciones de hacer que Carolina se exhibiera, que mostrara su culito y que pudieran apreciar sus tanguitas. Ella por supuesto, estaba muy reacia a aceptar todas mis proposiciones, y por el contrario, se sentía molesta por todos mis intentos por convencerla de algo que ella no quería hacer.

Eso nos llevó a una discusión, pues ella terminó molestandose conmigo. Yo para dejar que las cosas volvieran por su rumbo normal, preferí ir afumar un cigarrillo afuera de la habitación. Me fui acercando a los muchachos, vi que habían tres profesores, dos mujeres y un hombre. Las dos profesoras eran de mediana edad,



Por: Eduardo Montenegro | AVENTURAS SEXUALES | Comentarios (1) | Referencias (0)

Martes, 16 de agosto de 2005

TRES

IL TRE È UN NUMERO MISTERIOSO. È IL NUMERO DELLA COSA SACRA

Nos fuimos a un púeblo cercano. Un atractivo de este pueblo era la colección de momias que existe en el cementerio local. la verdad es que Carolina estaba feliz, examinaba cada uno de los cadaveres con verdadera pasión, yo en cambio no quería ni verlos, al poco tiempo me entró un horrible malestar que me obligó a salir fuera del recinto. Una vez afuera, a pesar de las advertencias, encendí un cigarrillo, como tratando de mitigar el horrible aroma de muerte, cementerio, tierra seca y formol.

Carolina se tomó varios minutos. Al salir me contó con lujo de detalles todo lo que había visto, las momias de unos ancianos que parecían, según ella, dormidos, y que para mi eran como unos muñecos hechos con chicharrón.

Fuimos a la plaza central del pueblo y yo pedí una cerveza, la verdad es que aún me sentía mareado. Ella se reía de mi y me decía a cada rato que seguramente quedé así por miedoso. Le aseguraba que no era miedo, sino más bien una reacción a los olores que había en esa cámara de momias.

Almorzamos y volvimos a nuestro hotel.

Al volver tuvimos la agradable sorpresa de que había llegado una excursión de un colegio. Eran como tres buses repletos de muchachos y muchachas. No se veía que fuera gente adinerada, pero eso no importaba, el asunto era que yo deseaba que todos la vieran a ella, que la desearan, que causara envidias.... era mucho pedir?

Bueno, carolina no se sintió muy inclinada a salir de nuestra habitación y mucho menos a hacerlo en tanga. Decía que se sentía muy mal, que no creía que fuera bonita y que más bien le parecía todo aquello un poco anormal de mi parte.

Era todo un misterio.

Por: Eduardo Montenegro | AVENTURAS SEXUALES | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 10 de agosto de 2005

MI ESPOSA ... SU COMIENZO (II)

No recuerdo bien en que había quedado... creo que fue nuestra primera escapada como novios. Si eso era.

Recuerdo que cuando llegamos al Hotelito, este se encontraba vacío. Aunque me gustaba la idea, pues eso hacía que Carolina fuera un poco más libre y se sintiera mucho más comoda, también me molestaba que no hubiera nadie a quien escandalizar.

El único que podía mirarla a su gusto era el mesero, un muchacho joven sin mucho atractivo. Las otras personas eran un viejito, el portero del hotelito y su esposa que era la cocinera. La dueña-administradora no salía a la piscina.

La habitación era una especie de cabañita, pegada a otra cabañita y por detrás otras dos cabañitas más y así hasta formar como 10 grupos.

Yo pensaba que no tenía mucha suerte, pues siendo un fin de semana, con un festivo adicional el día lunes, era el colmo que estuviera vacío el sitio. El viernes, cuando nos escapamos, no salimos mucho de nuestra habitación. La verdad la excitación dominó mi voluntad, y estaba deseando penetrar a mi en ese entonces novia. Hicimos el amor toda la tarde del viernes, pero el sábado si quería lucir su culito.

Estabamos un poco aburridos. Carolina no se sentía del todo cómoda con esto de usar por primera vez tanga, y yo a pesar de mi excitación evidente (mi erección me delataba), no podía satisfacer mi gusto por exhibir a mi novia.

Vimos llegar un carro. Era nuestra esperanza, se bajó una pareja. Un tipo de unos 40 años, con una muchacha de unos 22 años. El tipo, si bien no era muy atractivo, se veía decente. La muchacha, no era muy bonita, su cuerpo estaba pasadito unos kilos, y uno con verla se daba cuenta que no era la esposa del señor, a pesar de que ella lucía una argolla en su anular derecho.

Ninguno de los dos se acercó a la piscina, simplemente el hombre se registró por los dos, pagó con tarjeta de crédito y se encerró con la mujer en su habitación. Aclaro que su habitación era junto a la nuestra. }

Mala suerte, pensé. Pero no importaba. Era mejor esto que estar completamente solos, además que nos dió tema de conversación con Carolina.

Cosas como será la esposa o será la amante. Será que el tipo está escapado de la casa, cuánto tiempo se quedarán, cosas por el estilo. Bueno, eso nos dió una buena distracción.

Fuimos un rato a descansar a nuestra habitación. Además queriamos salir un poco del hotel e ir a unos pueblitos cercanos. Cuando entramos en la habitación, podiamos escuchar que al otro lado alguien se estaba duchando.

- Será que van a salir un rato?
- Ni idea....

Comenzaron a hablar.

- Alcanzas a escuchar algo? - Le pregunté a Carolina en voz muy baja.

- No, nada... ve al baño... allí con seguridad escuchas algo....

Ella se estaba desnudando.

Comenzaba a broncearse un poco, dejando entrever que su vestido de baño era una tanguita, lo cual me encantaba. Me fui al baño. Si se oía mejor todo. Hablaban de qué iban a comer, si iban a tal o cual sitio, y él le dijo a ella que no podían ir a un sitio determinado, y habló de su familia. Aunque no dijo nada acerca de una esposa, yo concluí que era casado y que no podía ir a ese sitio X pues allá ´podría estar su esposa.

Le conté a Carolina.

Ella se vistió. En esa época no se usaban ni las blusitas cortas ni los descaderados, por eso su vestimenta fue un poco tradicional, contando como se viste hoy, que es bastante más atrevida.

Debo aclarar que todo esto sucedió hace un poco como 11 años.

Nos fuimos del hotel al pueblo.


Por: Eduardo Montenegro | AVENTURAS SEXUALES | Comentarios (2) | Referencias (0)

Lunes, 01 de agosto de 2005

MI ESPOSA... SIEMPRE HAY UN COMIENZO PARA TODO

Bueno, para empezar creo que se hace necesario decir que las relaciones con mi esposa son normales. No nos comportamos como dos seres medio bestializados que permanentemente tienen un sexo desenfrenado. No somos un caso demasiado especial.

Somos dos personales normales. Nuestra vida transcurre como la vida de dos personas jóvenes pero respetables, vivimos en cerca de Bogotá, en Colombia.

Siempre me encantó el vouyerismo y la posibilidad de escandalizar. Claro, yo no soy ni lo suficientemente atractivo ni lo suficientemente valiente para hacerlo yo mismo. Pero encontré en Carolina una aliada perfecta.

Cuando eramos novios, las cosas no habían llegado a los limites en que nos encontramos ahora. Eramos de lo más normales.

Un día, cuando eramos recién novios, le dije que no me gustaba su ropa interior. La verdad era que me parecía que no era muy sexy. Le insinué que debería usar tanguitas. Ella aceptó y cambió su ropa interior tradicional por hermosas tanguitas, cada vez más pequeñas.

Haciamos el amor, con una frecuencia que no esperaba. Sin embargo nunca me atreví a sugerirle a hacer las cosas que hoy hacemos. Me parecía que era demasiado inocente para esto.

Pasaron un par de años, y me decidí a proponerle que nos escaparamos a para juntos un fin de semana. Esto, que en otros países puede parecer una tontería, en muchos países de latinoamérica es toda una proeza. El control paterno sobre las hijas sigue siendo muy fuerte y es muy difícil que una muchacha pueda decirle a sus padres que irá a pasar el fin de semana con su novio, seguramente encerrados y copulando todo el tiempo.

Pues bueno, nos fuimos a un sitio cercano a Bogotá, que es de clima cálido. No puedo dejar de mencionar que Bogotá es excensivamente fría.

Para este paseo quice regalarle a Carolina una tanga como vestido de baño. Se trataba de una tanga de cuadritos blanco y negro, como un ajedrez, que aún hoy en día la conserva como un bonito recuerdo.

Hubo un detalle fantástico. Cuando se la compré, nos atendió por coincidencia una amiga suya que trabajaba en el local de vestidos de baño, me encantó comentarle, como quien no quiere la cosa que nos ibamos a escapar el fin de semana. Era el preludio de lo que vendría después.

Cuando se la puso por primera vez, mi erección delataba las ganas que tenía de comermela toda la tarde, y eso pasó, así que nadie la pudo ver. No me importaba. Me encantaba ver como sus nalguitas por fin estaban libres y ese trozo de tela se mentía entre su culito. Era delicioso ver como el triangulito de adelante apenas si le tapaba su chochito.

Salimos a la piscina. Ella se tapó con un pareo. ¡Yo no lo podía creer! ¿Cómo se iba a tapar de esa manera? Si la gracia de usar una tanga era lucirla. Ella no lo entendía igual, así que comenzaron los conflictos por el "no te tapes" y el " es que me da pena". Su vergüenza me importaba un pito, lo que yo quería era que se exhibiera. Le pedía que fuera al restaurante, SIN TAPARSE, y me comprara un refresco o una cerveza. En fin, lo importante era lucirla.

Ella, en su timidez no sabía que hacer. ´

Esa primera vez fue fantástica. Fue como romper con el tabú. Sé que se sentía mal.

Desde esa primera vez descubrí que me encantaba ver como la miraban, como las señoras se escandalizaban, como las mujeres jóvenes sentían envidia y se burlaban con amargura, como los hombres la miraban sin el menor recato porque yo estuviera ahí.... descubrí que eso me encantaba.




Por: Eduardo Montenegro | AVENTURAS SEXUALES | Comentarios (1) | Referencias (0)