Qué decir? Hay de todo un poco, como una larga noche de insonmio, encuentras todos tus demonios para exorcizarlos....sin embargo, ninguna noche es demasiado larga.
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Miércoles, 18 de mayo de 2005
Han pasado varias lunas, miles de ocupaciones me han impedido escribir en estos últimos días. No recuerdo muy bien, y prefiero no hacerlo, en qué había quedado.
Ya recuerdo, mis escasas experiencias sexuales de la adolescencia. Pues bien, pronto descubrí que estas experiencias podían ser suplidas por revistas como Penthouse, Playboy y las que más me gustaban, por ser bien explícitas, como eran Hustler y una española que se llamaba Macho, y que creo que ha desaparecido. Creo que fue una época en la que me masturbaba a diario, y varias veces en el día. Me encataba leer esas historias llenas de lujuria y sexo, en la cual una mujer era poseída por un macho, cuyo miembro era descrito como se describe un pino canadiense. Mujeres que sin mediar palabra con su compañero sexual se disponían sin ningún recato ni pudor a satisfacerlo. Eran historias deliciosas. me encantaban. Llegué tener una buena colección de revistas pornográficas. Algunas de ellas las perdía una vez que mis hermanas las pescaron y moralmente las botaron a la basura. En otra ocasión, huyendo de la sanción moral y de la censura familiar las escondí en un lugar que yo suponía seguro y secreto, pero que fue también descubierto, no sé por quién, y ese no-sé-quien me las hurtó. En otra ocasión mi papá descubrió algunas otras y también las botó, sin contarle nada a mi mamá, lo que hubiera sido un escándalo (aunque en el fondo estoy seguro que mi papá sintió cierto alivio por saber que me atraían las mujeres) y unas terceras, que me robé en U.S., me fueron igualmente robadas en un trasteo de casa. Lo que por agua viene... por agua se va.
Bueno, también me encantaban las historias de mis amigos. Me encantaba lo que decían. Hoy por hoy creo que todas eran febriles imaginerías de su mente adolescente. Si lo pienso hoy en día, un tipo como F.... no tendría el menor atractivo. Realmente F.... era un imbécil, lenguisopa, medio maricón, pobre, gordo.... qué le podía ver una mujer a un tipo así?
Otra cosa que descubrí en esa época es que yo era bastante exigente con las mujeres. Algo así, ya que nunca he tenido una, la que me tenga debe ser especial.
Una gorda.... qué asco.
Una fea ...... Ni modos.
Fea y Gorda.... a la hoguera.
Pobre .... depende.
Fea, gorda y pobre .... No tiene nombre.
Ese era mi código de valores. Alguna vez en una fiesta de colegio conocía a M ...., al calor del trago, la ví hermosa... al día siguiente, cuando fuí por primera vez a su casa a visitarla, la descubrí fea.... cuando bajó a la puerta a abrirme, la descubrí gorda y finalmente, cuando entré a su casa ví que era pobre. Qué decepción.
Un día tuve una nocia telefónica. Nos conocimos en una fiesta, pero yo jamás pude recordar como era, ni quien era, ni cuando habíamos hablado. Un día ella llamó y yo le seguí el juego. Siempre que quería verla, ella sacaba alguna excusa. Lo mejor era que me la imaginaba hermosa, ella me masturbaba por teléfono, no sé si ella también se masturbaba, eso era lo que me decía. Me encantaba que llamaba a las horas más inusuales, hablabamos cosas sucias, y de pronto colgabamos, para volver a hablar solamente cuando ella me llamaba.
Para masturbarme nunca me gustó hacerme la paja. Me gustaba más poner una almohada e imaginarme el vientre de esas mujeres que no poseía y que dificilmente podía yo poseer.
Bueno, poco a poco estamos entrando en las honduras en que quería entrar.
A veces siento que estas palabras suenas a ese librito hermoso de L. Tolstoi, INFANCIA, ADOLESCENCIA U JUVENTUD. Lo leí por esta época y marcó buena parte de mis conceptos. Después leí de Tolstoi un librito que se llama RESURRECCIÓN, y lo último que leí de este formidable autor ruso es ANA KARENINA. Pero bueno, otro momento podremos hablar de mis lecturas de juventud. Ese también es un tema interesante.
Por: Eduardo Montenegro | Personal | Comentarios (0) | Referencias (0)